El Pescador de Estrellas
jueves
Día 67 - La Creación de Adán
Calor.
Hacía calor a ese hora de la tarde, de media tarde. A pesar de estar en mitad de la primavera el sol derramaba calor en todos los rincones, mostrando un cuadro de como sería el próximo verano.
Yo sentía el calor mientras caminaba a paso ligero por aquellos pequeños y cortos caminos de albero custodiada por paredes repletas de recovecos y flores, paredes impregnadas de energía y sentimientos acumulados a lo largo de los años.
Iba rápida, tenía prisa
(señora, se cierra a las seis y media)
porque el hombre que me franqueó la entrada también tenía prisa.
(sólo será un momento, por favor ...)
Y le expliqué y el entendió y me dejó pasar.
Por eso tenía prisa.
Enfilé otra calle y divisé las flores amarillas (siemprevivas); a su lado había otras rojas (gitanillas) que antes no estaban.
Y yo me acerqué y quedé frente a frente a ellas.
Entonces se paró el tiempo y se retiró el calor dejando paso a un frío tan intenso que me provocaba escalofríos y espasmos. Miraba las flores y me resistía a mirar tras ellas. Tardaron unos segundos hasta que me obligara a hacerlo, y cuando lo hice los latidos de mi corazón martillearon en mi cabeza.
Duro, muy duro, pero más aún era impactante. Jamás pude imaginar que viviría un momento así.
Me abracé con ambos brazos y deseé hacerme pequeña y esconderme dentro de mí misma como un caracol.
Frente a mí la mano de Dios flotaba en el aire, casi rozando otra mano, la del hombre, en el acto de darle vida.
Bajo ellas tu nombre y el indicativo de lo breve que fue la tuya.
No podría decir cómo pero después de éso me encontré de nuevo en la cancela de la entrada, ya cerrada. El hombre me esperaba para abrirme. Le dí las gracias y salí. No cabía en mí más desgarro.
Tu lugar ya tenía una identidad.
Imagen: "La Creación de Adán" -Miguel Ángel Capilla Sixtina
miércoles
Día 62 (después de)
62 días.
62 días que pasaron por momentos pesados y por momentos en un suspiro.
Siempre presente.
Esperando.
Continuamente esperando escuchar el chirriar de la cancela, el silbido de llegada, el ladrido de la perra, los pasos por el pasillo camino de la cocina, el golpear las de cazuelas escrutando el almuerzo de hoy, el marcado del teléfono llamando a Ni. ………
Imagen: "Ellos también están aquí con nosotros" - Tubidu
martes
Día 303
(30 de Diciembre de 2014)
Mañana.
Último de un periodo, principio de otro en el que tú seguirás siendo el centro.
Esperanza.
Toda la que mi energía puede crear puesta en en Mañana, convenciéndome a mí misma de que lo venidero será mejor y todo volverá a ser como antes.
Entonces recuperaremos el tiempo perdido y daremos una nueva luminosidad a lo venidero.
Imagen: El Principito | Woo Hee Kwon
Mañana.
Último de un periodo, principio de otro en el que tú seguirás siendo el centro.
Esperanza.
Toda la que mi energía puede crear puesta en en Mañana, convenciéndome a mí misma de que lo venidero será mejor y todo volverá a ser como antes.
Entonces recuperaremos el tiempo perdido y daremos una nueva luminosidad a lo venidero.
Imagen: El Principito | Woo Hee Kwon
Día 288
(14 de Octubre de 2014)
Hoy, como siempre, mi pensamiento en ti.
Sentir por ti,
llorar por ti,
imaginar por ti... cambiarme por ti.
Y así tu dolor sería mío, tu angustia sería parte de mí y tú quedarías libre y limpio de agonía tal y como llegaste a este mundo.
image de Paul-Hess
Hoy, como siempre, mi pensamiento en ti.
Sentir por ti,
llorar por ti,
imaginar por ti... cambiarme por ti.
Y así tu dolor sería mío, tu angustia sería parte de mí y tú quedarías libre y limpio de agonía tal y como llegaste a este mundo.
image de Paul-Hess
lunes
Día 36
(16 de Julio de 2014)
Ponía todo su empeño en lanzar alto el balón porque dentro de él había metido aquellos deseos que decían los concedían desde el cielo.
Imagen: Bois de Boulogne, Paris (Enfant et Ballon), photo by Sabine Weiss, 1956.
Ponía todo su empeño en lanzar alto el balón porque dentro de él había metido aquellos deseos que decían los concedían desde el cielo.
Imagen: Bois de Boulogne, Paris (Enfant et Ballon), photo by Sabine Weiss, 1956.
jueves
Día 10
(18 de Junio de 2014)
Es largo el tiempo que llego agazapada en la cuerda floja intentando mantener el equilibrio, mi integridad, mi fortaleza.
Que nada se haga añicos a mi alrededor.
Cualquier ligera brisa que sople me zarandea como si de un fuerte viento se tratara. Tiemblo y me tambaleo, me agazapo aún más y continúo guardando el equilibrio.
Por momentos todo se para. Quietud en derredor, claridad, esperanza.
Poco a poco soy capaz de enderezarme y dar los primeros pasos buscando el final de la cuerda.
El también se endereza.
Imagen: "Mujer Equilibrista" - década 1895
Es largo el tiempo que llego agazapada en la cuerda floja intentando mantener el equilibrio, mi integridad, mi fortaleza.
Que nada se haga añicos a mi alrededor.
Cualquier ligera brisa que sople me zarandea como si de un fuerte viento se tratara. Tiemblo y me tambaleo, me agazapo aún más y continúo guardando el equilibrio.
Por momentos todo se para. Quietud en derredor, claridad, esperanza.
Poco a poco soy capaz de enderezarme y dar los primeros pasos buscando el final de la cuerda.
El también se endereza.
Imagen: "Mujer Equilibrista" - década 1895
Día 1
(8 de Junio de 2014)
Todas las esperanzas puestas en aquella sala.
Y todos los miedos también.
Bolas de algodón en forma de angustia se abren paso en la cavidad de las entrañas; lento tictac del reloj con vagas muestras de continuar su camino.
Murmullos.
Sordos murmullos enmarañan la estancia, conversaciones apagadas, toses, risas, que como salidos de otra dimensión se entrelazan en un zumbido molesto.
La mirada no pierde detalle del ojo de buey de la puerta por si se percibiera en el interior un movimiento, un sonido… por si lo viera. Pero no lo ve a él, solo camillas alineadas a lo lejos con palos de goteros a la cabecera. Bultos en las camillas. Casi no se ven, casi no se distinguen.
Espera, una espera más, siempre esperando.
El vientre late y se hace sentir. No, no es él quien lo habita, eso fue hace mucho, en otro tiempo muy pasado y muy presente. El vientre está ahora vacío y una camilla detrás del ojo de buey llena.
Viene.
Cansado, herido, dolorido.
Metafóricamente se acomoda otra vez en el vientre buscando la protección que le falta.
Ojos, uno, brilla cargado de miedo. Llora, tiembla, se estremece.
Noche. Fresca, oscura, tenebrosa.
Velando a su lado hasta el amanecer.
Descansa.
El espíritu se relaja y la luz llega. Día nuevo.
Esperanza.
Imagen :Daniel Porta
Todas las esperanzas puestas en aquella sala.
Y todos los miedos también.
Bolas de algodón en forma de angustia se abren paso en la cavidad de las entrañas; lento tictac del reloj con vagas muestras de continuar su camino.
Murmullos.
Sordos murmullos enmarañan la estancia, conversaciones apagadas, toses, risas, que como salidos de otra dimensión se entrelazan en un zumbido molesto.
La mirada no pierde detalle del ojo de buey de la puerta por si se percibiera en el interior un movimiento, un sonido… por si lo viera. Pero no lo ve a él, solo camillas alineadas a lo lejos con palos de goteros a la cabecera. Bultos en las camillas. Casi no se ven, casi no se distinguen.
El vientre late y se hace sentir. No, no es él quien lo habita, eso fue hace mucho, en otro tiempo muy pasado y muy presente. El vientre está ahora vacío y una camilla detrás del ojo de buey llena.
Viene.
Cansado, herido, dolorido.
Metafóricamente se acomoda otra vez en el vientre buscando la protección que le falta.
Ojos, uno, brilla cargado de miedo. Llora, tiembla, se estremece.
Noche. Fresca, oscura, tenebrosa.
Velando a su lado hasta el amanecer.
Descansa.
El espíritu se relaja y la luz llega. Día nuevo.
Esperanza.
Imagen :Daniel Porta
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






